CUBA Y LA MASONERÍA
Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Navegación
 Portal
 Índice
 Miembros
 Perfil
 FAQ
 Buscar
http://www.deezer.com/listen-4043682
Galería


Agosto 2017
DomLunMarMiérJueVieSáb
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Calendario Calendario

ENLACES
freemasonry, freemason, masonic links http://357bcn.com/pagina_nueva_1.htm

JUAN ALMEIDA Y EL PLAN PARA MATAR A CASTRO (I)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

JUAN ALMEIDA Y EL PLAN PARA MATAR A CASTRO (I)

Mensaje por Admin el Vie Ago 13, 2010 4:52 pm

Por Dr. Luis Conte Agüero

Desde que Fidel Castro tomó el poder en 1ro de enero de 1959 se propuso el amordazamiento nacional. Al ejecutar en el paredón a ex-militares y otros enemigos ciertos o fabricados, el régimen fusilaba el carácter, las protestas que pudieran empinarse en un pueblo abundante en rebeldías a lo largo de su historia. El castigo feroz al pasado enfatizado por griteríos de “paredón” alzaba valladares a la oposición por venir Y el objetivo primordial de aquella campaña de espanto eran los propios combatientes de su “revolución” y quienes en otros sectores también habían tomado armas.

Consolidar los mandos tomados y secundarlos con masas-turbas silenció descontentos de alta peligrosidad como ocurrió con el fusilamiento del comandante Humberto Sorí Marín. Apelo a MIS MEMORIAS para ilustrar como crecían en Juan Almeida Bosque y en figuras del Ejército Rebelde un rechazo al movimiento comunista que, sin embargo, no se manifestó para no enfrentar al propio Castro.

Pag 184. Manuel Rojo del Río, que fuera Capitán del Ejército Rebelde, tras relatar como Sorí Marín le dijo que había que matar a Fidel Castro, cuenta en las páginas 131-132 de su libro “La historia cambió en la Sierra”, Editorial Texto, San José, Costa Rica:

“Como último favor, si acaso yo no cambiaba de idea,(Sorí Marín) me pidió que guardara reserva de nuestra conversación y fuera a ver a Luis Conte Agüero y le explicara en nombre del Ejército Rebelde, representado por muchos inconformes, nuestras inquietudes, a ver si se decidía a apoyar el emplazamiento que oportunamente se le haría a Fidel en su condición de amigo personal de él o nos dejábamos arrastar a otra dictadura más peligrosa y bárbara como la que se había vivido en Cuba cuando Fulgencio Batista gobernara”

Sigue escribiendo Rojo del Río:

Con Luis Conte Agüero



Juan Almeida


“El 10 de octubre de 1959, después de haber sondeado a varios oficiales de la Fuerza Aérea Revolucionaria de Cuba sobre las ideas políticas que profesaban, entre ellos al propio Jefe, Comandante Juan Almeida, Capitanes Mario Fortún, Diocles Torrealba, Antonio Sansón, Roberto Verdaguer, Orestes del Río, Juan Ríos Montenegro, Aldo Lozano, Guillermo Verdaguer, Lino Carreras Rodríguez, etc. etc. Fue que me atreví a ir a hablar con el Lic. Luis Conte Agüero, notable periodista y escritor cubano que contaba con un gran auditorio y simpatía en todo el país y en el exterior.”

“Lo fui a ver en su casa situada por el Vedado a unos quinientos metros de distancia más o menos de donde vivía Fidel Casro, en un Departamento que compartía con Celia Sánchez, su inseparable ‘secretaria”

Me anuncié, le impuse el motivo de mi visita sin ambajes –aunque por dentro tenía miedo de que me delatara- y cuando me despedí de él una hora después, estaba convencido que pensaba ayudarnos al emplazamiento que teníamos proyectado presentarle a Fidel y confrontar las consecuencias que de ello pudieran derivarse posteriormente. No se trataba de una conspiración, se trataba de ver a dónde nos llevaba”

Sorí Marí insiste




“El Comandante Sorí Marín, después de hacerle conocer yo que le había enviado una carta al Jefe de la Fuerza Aérea, Comandante Juan Almeida, dándole a conocer puntos de vista personales sobre lo que estaba ocurriendo y que me había entrevistado con Luis Conte Agüero con resultados aparentemente satisfactorios, explotó de alegría diciendo: “Che, ahora veo que si tenés coraje y que podemos confiar en ti”

(Este relato del argentino Manuel Rojo del Río es veraz. Yo le tenía confianza porque él había acompañado a Camilo Cienfuegos en algunas de las visitas que éste hizo a mi hogar. Aunque algunos sostienen que Camilo era comunista; a mí me demostró todo lo contrario. Y yo no tenía importancia como para que él fingiera. Las dos o tres veces que me visitó en mi casa y los otros encuentros, fueron por necesidad de compartir inquietudes. También es cierto que Almeida y los otros que Rojo menciona no eran comunistas. Los llevó al comunismo la obediencia servil a Castro. Nunca recibí de los oficiales rebeldes el documento de emplazamiento a Castro; tuve que emplazarlo yo)

Una nota humana es que Juan Almeida se ufanaba de su canción Guadalupe. Paseando en el convertible que le habían asignado, me pidió que lo acompañara a llevar esa composición al cantante Fernando Albuerne. Quería que esa dulce voz se la grabara. Yo lo mortificaba diciendo que no había compuesto esa canción para la virgen guadalupana sino para alguna Lupe humana y bonita que había conocido en México. Almeida ni negaba ni afirmaba. En cuanto al comunismo, sí afirmó su rechazo. Su lealtad a Castro es otro caso de acomodamiento)

Página 195 de MIS MEMORIAS: El 24 de febrero de 1960 es la fecha señalada para inaugurar en Birán, Mayarí, un Dispensario Médico y una Escuela Primaria. Para construir el Dispensario han desbaratado una valla de pelear gallos que había tenido allí el viejo Angel Castro, ya fallecido. Entregaron el mismo a un médico de apellido Castillo. Ante sus hermanas Juana y Enma que lo visitan en el INRA Castro se excusa porque ese mismo día debe inaugurar en Holguín el Centro Escolar Oscar Lucero nombre de un mártir de la revolución, y propone al Che Guevara para sustituirlo. Juana y Enma le dicen que todo el mundo dice que el Che es comunista y que prefieren que sea yo. También le comentan de la popularidad que advirtieron a fines del año pasado en un acto al que ellas concurrieron en Oriente. Castro acepta y suma al comandante Juan Almeida. Refiriéndose a los comunistas, Juan Almeida dice en el Dispensario que hoy toman posiciones los que cuando los rebeldes peleaban en la Sierra no les llevaban ni una sábana. (Almeida y yo tenemos pensamientos afines en cuanto al comunismo. Días antes me ha pedido que yo hable por él y por mí en un acto del Sindicato de Empleados del Ten Cents de La Habana)

José Manuel Gárate cuenta así:

“Fue el día más grande de mi vida. En el paradero del tren lo recogió a usted Ramón Castro Ruz. Usted pidió algunos minutos para lavarse el rostro. Llevaba guayabera blanca. Venía con el polvo del viaje. Después inauguró el dispensario con aquel discurso tremendo de Humanismo contra Comunismo.

Para construir el Dispensario desbarataron una valla de pelear gallos que tenía allí el viejo don Angel Castro, difunto padre de Fidel Castro. El dispensario lo entregaron a un médico de apellido Castillo. El Comandante Almeida también atacó a los comunistas. El acto multitudinario fue el del Central Marcané, celebrado junto a la línea del tren. En Marcané había muchos comunistas. De allí también es el ahora general Abelardo “Furry” Colomé. Al comunista líder del Sindicato de Marcané lo sentaron al lado de usted en el mitin. Esa tarde no habló. Me dijeron que usted no había querido que él hablara. (Es verdad) El Jefe del Escuadrón de Mayarí, capitán Gotardo Diez, casado con una de las Presillas, pidió permiso a Almeida su superior jerárquico para usar de la palabra, y al hacerlo atacó a los comunistas. El resumen suyo fue arrasante. Creó gran estado de ánimo. Recuerdo que cuando usted regresó a La Habana hizo la campaña contra los comunistas”. (También secundaron el Humanismo en el mitin palabras de Mongo Castro y Juana Castro. Raquel Pérez, Ministra de Asistencia Social, eludió el tema. Dice Angel Pérez Vidal que Raquel, casada con un hermano de Pedro Miret, murió muy misteriosamente. Fue el único integrante del Consejo de Ministros que saludó al Presidente Urrutia cuando abandonaba Palacio)

En el acto de Marcané, Juan Almeida, penúltimo orador, condenó al comunismo. En el cierre confirmé sus palabras en ayuntamiento con las mías.

Cuando regresé a La Habana, ya Castro estaba prevenido. Creía que yo había arrastrado a sus hermanos contra el comunismo; lo que no es verdad. Juanita y Ramón son muy independientes. Ellos tenían sus ideas propias. Mi única influencia había sido con Enma, menor que Juana, y que me consideraba su mentor. Pero esa es otra historia.

¿La verdad? ¿Quién sabe la verdad? No siempre los hechos hacen lo que parecen hacer. No pretendo filosofeo alguno. Filosofar es lindo; el filosofeo es feo. Y a este arrinconamiento me obliga estar leyendo apariencias y esencias mezcladas. ¿Pactó sinceramente Juan Almeida la muerte de Fidel Castro en un golpe de estado fijado para el 1ro de diciembre de 1963? De que pactó, pactó. Y luce también que sinceramente. Sin que le preguntaran, Castro alabó en la muerte de Almeida su lealtad de revolucionario incorruptible, incapaz de traicionar. Se puso el sayo. Tal exabrupto sorprendió a los desinformados sobre los señalamientos en el exterior de Cuba a la conducta de Almeida. Conviene al régimen jugar esa carta; exhibir a sus comandantes fieles y cuadrados, simulación ésta respaldada por esa media norteamericana que esquiva informar de estas conspiraciones urdidas contra él por sus propios hombres, incluso cuando ocurre la muerte de un “héroe de la revolución”. Así parecen competir con el periódico Granma en presentar intacto y sólido el aparato militar de Castro. ¡Nada que apunte a grietas o rajaduras invitadoras a la imitación! Fruto podrido y gratuito de la complicidad. Continuando mi artículo de la edición anterior comparto con el lector datos del libro Ultimate Sacrifice tomados a su vez de documentos oficiales, desclasificados y ya hecho públicos en una labor de 18 años por los investigadores y escritores Lamar Waldron y Thom Hartmann. Cada nombre, cita, cifra, testimonio, tiene fuente y fecha que no cito aquí porque extenderían innecesariamente este trabajo. No es novela lo que parece novela y aparece con cubierta dura el 18 de noviembre de 2005 y en rústica en octubre de 2006.

En esta tarea periodística no tengo planes definidos. Por falta de ayuda voluntaria no he conseguido mis propios papeles, desclasificados en 1995. Requieren muchas horas de atención y pasión que tendría que restarle a otras labores de patria. En este tema de Almeida garantizo éste y un artículo más. De todos modos, la historia real se conocerá cuando se desclasifiquen los papeles de Kennedy en 2017.

“El plan para un Golpe en Cuba” fue el título originalmene dado por el Estado Mayor Conjunto al proyecto del presidente John F. Kennedy de invadir Cuba el 1ro de diciembre de 1963, en apoyo a un golpe interno protagonizado por el general Juan Almeida Bosque que incluía la eliminación de Fidel y Raúl Castro, aspecto éste en que Almeida no quería significarse. Conste que paralelamente a este plan llamado después Plan C-Day, el Presidente Kennedy nombró negociadores que evitaran el derramamiento de sangre. Resolver con guerra o sin guerra. Era una cosa o era la otra, pero era.



Alimentaba este proyecto el disgusto con Castro del Che Guevara que también estaba dispuesto al enfrentamiento, según un largo informe en noviembre del 63. Aunque entre el Che y Almeida había entendimientos, el pacto norteamericano –John F. Kennedy, Robert Kennedy, Enrique Ruiz-Williams “Harry”- se hizo directamente con Almeida, considerado por la CIA el tercer hombre del régimen. Almeida recibió el 22 de noviembre parte del acuerdo de $500,000 y se facilitó a su esposa e hijos salir de Cuba para evitar represalias si el golpe fallaba. Almeida integraría el gobierno provisional que presidiría Ruiz-Williams, de acuerdo a este plan de John Kennedy dirigido personalmente por su hermano Bobby y que por el fracaso de la CIA en Bahía de Cochinos, se confió a las Fuerzas Armadas. A Bobby respondían directamente Cyrus Vance, Secretario del Ejército; Maxwell Taylor, Chairman del Estado Mayor Conjunto; General Joseph Carroll, Jefe del DIA; John McCone, Director de la CIA; Richard Helms, Deputy Director Para Planes, Desmond Fitzgerald y los operativos de la CIA David Morales y David Atlee Phillips. Edward Kennedy, el vicepresidente Lyndon B. Johnson. y el Secretario de Defensa Robert McNamara no fueron informados. Al Secretario de Estado Dean Rusk y al Jefe de la Fuerza Aérea General Curtis Le-May no le dijeron de Almeida sino que tales preparativos buscan un líder rebelde en Cuba.

Originó el Plan C-Day el rechazo de Castro a la inspección sobre el terreno exigida por el Presidente Kennedy para verificar la permanencia o no de cohetes rusos en territorio cubano tras la Crisis de octubre en 1962 . El cacareado Pacto Kennedy-Khruschev, pretexto implícito para justificar la inacción norteamericana contra Castro, no fue oficial ni ratificado por el Congreso y quedó invalidado moralmente. Los dos Kennedy decidieron entonces hacer justicia. Asesorado por el Departamento de Estado y la CIA, El Secretario del Ejército Cyrus Vance redactó un plan con los elementos siguientes:

Almeida encabezando el golpe “palaciego”,

Neutralizados Fidel y Raúl,

Ley Marcial,

Gobierno Provisional incluyendo líderes exiliados ya escogidos que llegarían desde bases en latinoamérica,

Anuncio norteamericano de reconocimiento del nuevo gobierno,

Declaración norteamericana de apoyo físico al Gobierno Provisional,

Destrucción de las defensas aéreas que pudieran hacer peligrar el movimiento aéreo de tropas norteamericanas en el área,

Arribo de tropas en magnitud que conformen una invasión en escala plena. Cierto equilibrio racial en los integrantes de las tropas de Estados Unidos,

Advertencia a los soviéticos de no intervenir,

Reconocimiento formal del Gobierno Provisional

Convocatoria y ayuda a un proceso de elecciones democráticas y libres.

Ya en la fase culminante de los preparativos, Bob Kennedy decidió completar el informe a Dean Rusk e informar a MacNamara en una reunión a celebrarse el 25 o el 26 de noviembre ... pero ...



A las 12 y 29 de la tarde del 22 de noviembre de 1963 Dallas, Texas, fue el escenario estremecido del asesinato de John F. Kennedy. Yo me encontraba en el Hotel Americana de Miami Beach en la reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa. Junto a una ventana del Hotel miraba la sonrisa presidencial en la limusina descubierta saludando la tarde. De pronto ...la escena me impacta todavía. Todos habíamos escuchado esperanzados el discurso del Presidente en la cena del día inaugural de la Conferencia. Renacía la fe. Y Kennedy había tenido tres grandes deferencias conmigo:

A- Enviarme para lectura y difusión su Mensje de Esperanza a las Madres Cubanas “La libertad vendrá” tras el desastre de Playa Girón, B- Caminar a su lado a la tribuna en el recibimiento en el Orange Bowl a la Brigada 2506.

C- Invitarme a la Casa Blanca antes de la Crisis de Octubre de 1962, solicitar mi ayuda en el probable enfrentamiento a la Unión Soviética e informar ellos a la prensa.

De los documentos oficiales se infiere que Castro descubrió la conducta de Almeida tardíamente y fue en 1990 que lo sacó de circulación hasta 1995. En 1978 Almeida se entrevistó como delegado cubano en Naciones Unidas con el Embajador Andrew Young siendo Presidente Jimmy Carter y Secretario de Estado Cyrus Vance, figura clave en el Plan C-Day.

La muerte de Kennedy desarticuló el Plan C-Day y Almeida expresó su preocupación en un mensaje del 3 de diciembre de ese año.

En noviembre de 2005, sin esperar al anunciado 2017 donde millones de documentos sobre Kennedy serán desclasificados, los Archivos Nacionales, presuntamente de acuerdo con la CIA, divulgaron la participación de Almeida en el Plan C-Day.

El 30 de noviembre de 1963 Ernesto Guevara quedó bajo arresto domiciliario. Las sospechas de Castro recayeron sobre él. Castro no las tenía todas consigo con el Che. En los primeros tiempos de 1959 me habló del Che despectivamente como alumno de las clases de guerrilla que impartía en México el coronel español Alberto Bayo, conceptos peyorativos que repitió veladamente al describir errores guerrilleros del Che en la elegía por su muerte.

Con respecto a conversaciones del Che Guevara con autoridades norteamericanas, consigno que tras mi viaje a Punta del Este, Uruguay, donde se reunió el CIES, Consejo Interamericano Económico Social, escenario de mi problema con el argentino y donde los diplomáticos norteamericanos me aclamaron, mi acompañante el Dr. José Pintado Giraldo, al leer en la prensa reuniones de esos diplomáticos con el Che comentó que estábamos vendidos, pues ellos me aplaudían en público en tanto conversaban secretamente con él. ¿Qué hablaron? No recuerdo los comentarios que se publicaron. Y en aquellos tiempos yo temía que buscaran arreglos con Castro, no caminos para eliminarlo.

Filmes, novelas, historias, pueden arrancar en el final y “avanzar” del final al principio. Atraído por el impacto conminador de su muerte, comencé estos artículos sobre Juan Almeida contando algunas experiencias mías que lo incorporaban auténticamente al anticomunismo. Antes de continuar con otros detalles y conclusiones regreso a un por qué clave en el rechazo de Almeida a Castro. Un primer golpe bajo lo sufrió Almeida en su matrimonio con la bonita Púbila -madre de Juan Juan y otros- cuando Fidel y Raúl Castro no concurrieron a su ceremonia matrimonial en 1959: “No puedo perdonarles a Fidel y a Raúl que no vinieran a mi boda porque ésta se celebrara en una iglesia” comentó Almeida a Sergio González, entonces su asistente en la Jefatura de la Fuerza Aérea. Católico autor de populares canciones religiosas, ofendía al Comandante que los Castro colocaran por delante de la amistad y el compañerismo su ateísmo desorejado. Juan se creía con derechos fraternales por haber arriesgado la vida repetidamente en la causa de Cuba que los Castro consideraban propiedad particular y privada. Y el carácter dominante de Fidel, su trato irrespetuoso y su vocabulario obsceno, enrarecía también una atmósfera manchada por el servilismo. Cuentan rebeldías de Almeida relatos y anécdotas publicadas a los que no recurro porque tengo de primera mano la presencia de Sergio en algunos hechos.

En consecuencia, el terreno estaba propicio cuando José “Pepe” Vélez le hiciera llegar a Almeida con Sergio una solicitud de reunión para hablarle de un proyecto del gobierno de los Estados Unidos. Con mayúscula prudencia Sergio comunicó el mensaje. Vélez y Almeida conversaron en el restaurante El Carmelo de Calzada y Línea, en el Vedado, La Habana. Por lo privado del tema, Sergio estuvo veinte minutos en el Servicio del popular restaurante, y regresó a la mesa cuando ya se estrechaban las manos. Pepe no contó a Sergio lo conversado; bastó que sonrientemente hiciera una yunta estrecha con los dedos en señal de acuerdo estrecho.

Ya he mencionado que al hospedarse Castro en el Hotel Teresa en el barrio de Harlem, New York, mandó a buscar al Comandante Almeida para exhibirlo como trofeo negro. Almeida regresó a Cuba herido por una danza de puñales. Denunció a sus íntimos que Castro fuera capaz de exhibirlo “como un monito tití”, y no escatimó palabras muy gruesas para el manipulador. “A nadie quiere ni respeta este HP. Sólo piensa en él”. Sergio González le recomendaba calma. Almeida no moderaba su lenguaje. Sin embargo, hubo cambio aparente de actitud. Tras el fusilamiento del General Arnaldo Ochoa en 1989 y requerir reformas que irritaron a Fidel Castro, Almeida desapareció de la vista pública de 1990 a 1995, algunos lo creyeron muerto y terminaron su papel de supervisor del Comité Central del Partido Comunista ... pero, pero relevante, al ser hecho visible nuevamente y al lado de Raúl Castro, Almeida aceptó ese degradante papel racial. En el documental : “Fidel, the untold history”, La historia no contada, Almeida elogia a Fidel como la conciencia del Tercer Mundo. El muy soviético y alineado Castro encabezó el Movimiento de los Países No Alineados. Y en el film de marras Almeida denuncia los muchos intentos de la CIA para matar a Castro que escapa porque “tiene más vidas que un gato”.

Yo explicaría esta nueva conducta de Almeida atendiendo a su desencanto por los incumplimientos, las esperas, las orientaciones contradictorias, las indefiniciones que caracterizan la inteligencia y la política de una potencia realmente democrática como los Estados Unidos. Espionaje, contraespionaje, operativos, agentes, contratados, subcontratados, mandos, directores, aparato y planes jerárquicamente sometidos a un Poder Ejecutivo vigilado por un Congreso y sus comités y los casos judiciales y la media buscadora de noticias y escándalos y el “mundo colorao” dificultan y hasta desarticulan los proyectos que articulan la CIA y los demás cuerpos de inteligencia.

El 30 de agosto de 1963 The New York Times informaba de una posible invasión a Cuba procedentes de Bases en América Central y que tropas de la USSR ya ocupaban puntos estratégicos en La Habana. Días después el periodista Tad Szulc no escatimaba pulgadas al describir roces en las Fuerzas Armadas de Cuba y precisamente dentro de los viejos asociados de Castro, quejosos de que éste los utilizaba para su engrandecimiento personal y no para servir al país. Para garantizar a los Kennedy sinceridad total, Almeida aceptó situar su familia fuera del país bajo discreta protección norteamericana. Esta salida temporal tuvo que hacerse permanente por la muerte del Presidente Kennedy.


Juan Juan y su padre Juan Almeida

¿Cómo pueden tales quehaceres formar un pensamiento? Al morir Almeida su hijo Juan Juan Almeida escribió hermosos y desgarrados conceptos merecedores de un estudio psicológico profundo y de una evaluación de la degeneración de valores que hoy sacude:

“Yo soy sólo un ser humano que se crió y se formó entre corruptos, inmodestos y modernos corsarios que jugaron a ser estrictos, sencillos y guardianes del honor, pero olvidaron callar frente a los niños. Porque este niño creció admirando esos vicios heroicos y vandálicos que apologetizaron nuestros líderes haciéndome ver que el asalto a un cuartel, en un país con leyes, puede ser una cosa justa. Haciéndome ver que subvertir países con ideas extranjeras, usando métodos ilegales, era algo necesario. Haciéndome ver que los problemas del estado se solucionan más fácilmente si ahuyentamos a nuestros propios ciudadanos. Haciéndome ver que repudiar, desprestigiar, pisotear, golpear, escupir o encarcelar era una buena opción para aquellos que no piensan como el sistema exige. Haciéndome ver que el pueblo es una masa amorfa y lejana a la que se tiene en cuenta desde un estrado para elogiarla un poco, azuzarla otro tanto y luego regresar al aire acondicionado. Me hicieron ver tantas y tantas cosas que terminé confundido como millones de cubanos que no sabemos la diferencia exacta entre el bien y el mal.” Contribuyó esta tragedia de Juan Juan a la muerte de Juan? Fue una forma de matarlo?

Permítanme confirmar que este no es el drama de Juan Juan sino de un mundo civilizado y democrático capaz de favorecer el regreso al poder de quien hizo trampas, fraudes y violencias para prorrogarse en el mando contra la Constitución de su país, capaz de llamar para ello a la insurrección sangrienta y capaz de prostituir la primera magistratura de su patria poniéndola al servicio de un poder extranjero. Capaz, capaz, capaz de todo lo perverso, este incapaz que esconde en un sombrerón su cabeza vacía y repleta de miércoles.

Yo no dudo de las intenciones y deseos de Almeida, ni de su probado valor personal; es que el desconcierto y el desconsuelo asaltan a quien arriesga el pellejo cada día en busca de una meta a la que cada día le cierran el camino y hasta asesinan al Presidente que la inspira. El signo de interrogación se abre en proporciones gigantes cuando el hermano del presidente asesinado toma las riendas para cumplir el compromiso y no puede rematar porque el nuevo presidente Lyndon B. Johnson decide evitar un conflicto que pueda llevarlo a un enfrentamiento con la Unión Soviética.

Un Memorando de la CIA en el 20 de febrero de 1961, dos meses antes del desembarco de los patriotas en Bahía de cochinos, dice: El Comandante Juan Almeida, que es el Jefe del Ejército, está muy disgustado actualmente con la situación comunista y está listo para desertar. Esto dijo Almeida a Manolo Ray que encabeza un movimiento anticomunista dentro de Cuba”.

Otro Memo de la CIA: “El 7 de marzo de l961 la mujer del jefe de la misión diplomática en La Habana llegó a Miami y me advirtió que el Comandante Juan Almeida, Jefe de Staff del Ejército de Cuba, se ha acercado a ciertos embajadores latinoamericanos en La Habana para determinar si sería aceptado”

Como los norteamericanos creían entonces controlarlo todo y lo que terminó en el desastre de Girón estaba en marcha, ignoraron la oferta de Almeida. El colmo es que en la acción de abril del 61, Almeida estaba a cargo del área que incluía el desembarco, aunque Castro, tras prudente espera y muchas cámaras, asumió el mando directamente. Y es en este escenario que el valiente Harry, mal herido por una explosión en el enfrentamiento, se reencuentra con aquel negro siete años menor que él, parqueador del Restaurante Floridita de Ciudad Habana, con quien al principio de los años 50 estableció una relación de afecto robustecida por la propina generosa. Aquel joven sonriente y alardoso había llegado esta vez uniformado, condecorado y ¡en convertible! al escenario del combate. Probablemente el mismo convertible, pienso yo, en el que me llevó a Fernando Albuerne para pedirle que el cantante le grabara Guadalupe. Y ahora éste, Jefe del Ejército Cubano, puede tener el privilegio de conversar en privado con él y reírse del comentario asombrado por el liviano convertible en la pesadez de la guerra.

Y son estos hombres, Enrique Ruiz-Williams “Harry” y Juan Almeida Bosque, los escogidos por Robert Kennedy y el Presidente Kennedy para encabezar el Plan C-Day, señalado para estallar el 1ro de diciembre de 1963.

La justificación de la CIA para desclasificar papeles de Almeida fue que así lo protegía, concepto dudoso y pésimo ejemplo que obstruye el paso a casos semejantes en Cuba o en cualquier otra geografía.

¡Ah! Hasta que el Presidente Johnson canceló planes y Bobby Kennedy renunció a la Fiscalía General, éste, que lloró por el fracaso indigno de Girón y más apasionado que su hermano y más comprometido con el dolor de sus amigos cubanos, consagraba horas y devociones a la causa de la libertad de Cuba. Vive en mi recuerdo cuando el hermano de Pepe, Jefe Militar de la Brigada 2506, Roberto San Román, me visitó para decirme: “Estuviste con Bobby en Washington, él sabe de tu patriotismo y te distingue mucho. Y te ha escogido para que seas la voz de Cuba libre. La cosa es en grande, muy en grande. Viajo a Costa Rica. Se quiere una radioemisora insuperable.”

Yo acepté.


http://www.nuevoaccion.com/octubre2009.html

_________________
Pedro P. Dollar:.
Por Cuba, con Dios y la Masoneria
avatar
Admin
Admin

Cantidad de envíos : 12939
Puntos : 35239
Reputación : 225
Fecha de inscripción : 14/06/2009
Edad : 65
Localización : Miami

Ver perfil de usuario http://cubamason.forosactivos.net

Volver arriba Ir abajo

Re: JUAN ALMEIDA Y EL PLAN PARA MATAR A CASTRO (I)

Mensaje por Laura Maldonado el Sáb Ago 14, 2010 1:28 am

Algunas personas que vivieron aquellos momentos y que han escrito memorias dicen que Raquel la que estaba casada con un hermamo de Pedro Miret se suicidó, aunque no recuerdos los datos que se daban al respecto de este suceso.
Si hay algo inquietante en este engendro revolucionario es la cantidad de suicidios que la acompañaron desde sus comienzos.
Que llevó y ha llevado en fechas mas recientes a que tanta gente se haya quitado la vida??

Laura Maldonado
MAESTRO MASON

Cantidad de envíos : 1991
Puntos : 8390
Reputación : 1708
Fecha de inscripción : 05/10/2009
Localización : San Juan de Alicante

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: JUAN ALMEIDA Y EL PLAN PARA MATAR A CASTRO (I)

Mensaje por Laura Maldonado el Sáb Ago 14, 2010 1:38 am

De juan Almeida tambien se ha escrito, a decir de algunos de su quinta, y de esos ya quedan pocos, Almeida en los albores de los 50 trabajaba de algo que como no tengo pruebas prefiero no comentar.
De como si alista Almeida a la revolucion tambien hay alguna que otra historieta, sobre la formacion de Almeida para ocupar cargos hay alguien que aporte algo?'
En los albores de la revolucion contaba la fidelidad al Comandante, luego con el pasar de los años si ha habido gente que ha pasado por la Universidad, pero no fue asi en sus comienzos, donde los puestos se daban a voleo en funcion de las simpatias y adhesiones que suscitara el Comandante.
Pero todo esto parece caer en saco roto para sus acolitos.

Laura Maldonado
MAESTRO MASON

Cantidad de envíos : 1991
Puntos : 8390
Reputación : 1708
Fecha de inscripción : 05/10/2009
Localización : San Juan de Alicante

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: JUAN ALMEIDA Y EL PLAN PARA MATAR A CASTRO (I)

Mensaje por Admin el Sáb Ago 14, 2010 2:34 pm

Lo de los suicidios yo creo que es debido a la gran frustracion a que han llegado luego de estar toda una vida encaramados en esta tragedia y sin poderse quitar de ella a sabiendas que Fidel les haria la vida imposible porque con el solo hay dos opciones: o estas con el, o estas contra el.

Yo tuve una pequena relacion con una de las sobrinas politicas de Pedro Miret, por cierto una chica muy hermosa e inteligente. Ella se desencanto de todo lo que habia en Cuba cuando compartio en la residencia de Pedro Miret y vio como las hijas maltrataban a la servidumbre. Si porque tienen servidumbre uniformada y ella me decia que parecia una novela en la forma en que las trataban y que ellas por ejemplo decian quiero ir a pasarme el fin de semana en Paris, y para alla iban sin mas. Quiero ir a Roma y lo mismo. Tenian los mejores y mas caros carros en su garage que es el primer piso de su residencia, aparte de los carros oficiales de Miret. En la despensa no faltaban las mas sofisticadas comidas del mundo entero y todo era exquisito. Por eso ella se desencanto por completo y me contaba estas historias. Hay muchas otras cosas, pero prefiero no hablar de ellas.

En cuanto a Juan Almeida, el problema es que se cuenta que en una oportunidad le salvo la vida a Fidel y de ahi la preferencia hacia el por parte del "loco endemoniado".

Tambien este hombre ha sido hasta donde yo se el mas limpio de toda esta manada, porque se ha dedicado a su musica y a hacer el encargado de preservar la historia del movimiento del 26 de Julio. Se caso en Santiago de Cuba en la Iglesia de Santo Tomas que queda casi enfrente de la casa de mi abuelo en ese entonces en la famosa Placita de Santiago de Cuba, al otro lado esta mi Respetable Logia Madre Fraternidad No. 1. En fin ese era mi barrio en esa epoca.


Bertica su senora era companera de mi esposa en la escuela.

_________________
Pedro P. Dollar:.
Por Cuba, con Dios y la Masoneria
avatar
Admin
Admin

Cantidad de envíos : 12939
Puntos : 35239
Reputación : 225
Fecha de inscripción : 14/06/2009
Edad : 65
Localización : Miami

Ver perfil de usuario http://cubamason.forosactivos.net

Volver arriba Ir abajo

Re: JUAN ALMEIDA Y EL PLAN PARA MATAR A CASTRO (I)

Mensaje por Laura Maldonado el Sáb Ago 14, 2010 2:54 pm

Mira quien no ha tenido nunca servidumbre en casa y de pronto la tiene es para echarse a temblar, no hay peor cosa que un nuevo rico, la mayoria faltos de educacion y principios, y esta revolucion ha sido un engendro mal llevado, porque quitaron de las escuelas principios basicos de convivencia ciudadana, y esto no es que lo diga yo, que nunca estuve en Cuba, es que lo leo constantemente por gente que ha salido del pais, o que esta dentro y escriben sobre la situacion de deterioro moral en que han colocado al pueblo de Cuba, por eso no me extraña nada.

Laura Maldonado
MAESTRO MASON

Cantidad de envíos : 1991
Puntos : 8390
Reputación : 1708
Fecha de inscripción : 05/10/2009
Localización : San Juan de Alicante

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: JUAN ALMEIDA Y EL PLAN PARA MATAR A CASTRO (I)

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.