CUBA Y LA MASONERÍA
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HISTORIA DOCUMENTADA DE LA MASONERIA EN CUBA

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HISTORIA DOCUMENTADA DE LA MASONERIA EN CUBA

Mensaje por Admin el Miér Jul 20, 2011 9:08 am

Aurelio Miranda Álvarez



“LA PERSEVERANCIA”, “LA CONCORDIA”, “LA AMISTAD” Y “LA BENEFICA CONCORDIA”

Manuel Ruiz Inza, quien figuró mucho en la Institución en Cuba, publicó en 1891, unos Breves apuntes históricos sobre el origen de la Masonería en la Isla de Cuba y de la Soberanía e independencia de su Gran Logia, a los cuales había dado lectura en la Logia Amor Fraternal, de la Habana, la noche del 25 de agosto de 1891 en el 30 aniversario de su fundación. De este opúsculo vamos a reproducir algunos párrafos interesantes.



“La Gran Logia de Francia, según M. Moreau de Saint Méry, fundó en 1748, en la ciudad del Guaricho, hoy Cabo Haitiano, la pri­mera logia de la Isla de Santo Domingo, con el nombre de Saint Jean de Jerusalem,y en 1765 la segunda en la de Los Cayos, con el de Les Fréres Réunis y sucesivamente después hasta 1795, las denominadas Réunion de Caurs, La Concorde, La Persévérance, La Désirée, L’Amitié, La Verité, La Bénéfique Concorde y la Gran Lo­gia Provincial, en las ciudades de Jaemel, La Borgue, Port-au-Prince, Jerémie y Petit Goave; todas estas logias eran del Rito Escocés.


“El hermano Huet de la Chapelle, Juez Civil y Teniente del Almirantazgo, era el Gran Maestro de la Gran Logia Provincial y del Gran Capítulo de Rosa Cruz de Herodon que había, establecido el Gran Oriente de Francia; estos Altos Cuerpos residían en Petit Goave, que era donde estaba establecido el gobierno militar y gene­ral de la Colonia.

“La revolución francesa de 1793 había conmovido la Europa, y las ideas esparcidas por ella pronto atravesaron el Atlánticos sen­taron sus reales en la América. La Isla de Santo Domingo fué la primera que vió invadido su territorio por las doctrinas de los que demolieron la Bastilla y decapitaron a Luis XVI y María Antonie­ta; y el terreno estaba preparado para recibir la semilla revolucio­naria por la tiranía de los gobernantes y de muchos de los propieta­rios de esclavos.

“La terrible y sangrienta revolución que se inició en aquella isla a fines del siglo pasado, obligó en 1798 a la población blanca a abandonarla y buscar hospitalidad en los países cercanos. La mayoría se dirigió hacia las costas de Pennsylvania, Florida, Missis­sippi y Louisiana; otros se dirigieron a la Isla de Cuba, donde con beneplácito del Gobierno se avecindaron en las jurisdicciones de Santiago de Cuba, en el departamento Oriental, y en las de Alquí­zar, Artemisa y San Nicolás, en el Occidental. La revolución con­tinuó en Santo Domingo hasta 1802, en que derrotado el cuerpo ex­pedicionario mandado para restablecer el orden por Napoleón, que­dó establecida la independencia y decretada la total expulsión de los blancos. Como los emigrados al abandonar sus lares lo hicie­ran muchos de ellos con los capitales que pudieron reunir y algunos seguidos de los que habían sido antes sus esclavos, dieron un gran impulso a la atrasada y rutinaria agricultura de la Isla de Cuba, y muy especialmente al cultivo del café, y merced a su laboriosidad e inteligencia, pronto adquirió la zona de Alquízar y Artemisa el renombre de Jardín de Cuba, y las antes abandonadas comarcas de la Sierra Maestra y Santiago de Cuba, veíanse coronadas de ricas y productivas plantaciones de cafetos y cacaotales o cacahuales.



“Con la emigración vinieron de la Isla de Santo Domingo las Cartas de las Logias La Persévérance, La Concorde, L’Amitié y La Bénéfique Concorde; las dos primeras reanudaron pronto sus trabajos en Santiago de Cuba, una de ellas en el punto conocido por Tívoli, que fundaron los emigrados, y las otras dos últimas en la Habana; no podía decirse que el territorio estuviese ya ocupado masónicamente por la Gran Logia de Francia, por estar las Cartas expedidas para el territorio de Santo Domingo y no para Cuba, en cuyo caso debería haber rectificado el punto de residencia de sus Logias.

“En 1804, varios hermanos procedentes de otras logias, unidos a otros que lo eran de logias dependientes de la Gran Logia de Pennsylvania, pidieron a ésta Carta para fundar la primera logia de la Habana con el título de Templo de las Virtudes Teologales, y, con fecha 17 de diciembre y número 103, les fué otorgada. Esta Logia y L’Amitié y Bénéfique Concorde que ya eran conocidas y designadas con los nombres castellanos de Amistad y Benéfica Concordia, dieron sus nombres respectivos a las conocidas calles de las Virtudes, de la Concordia y de la Amistad, por reunirse y estar si­tuados sus templos en las casas de vivienda de las antiguas fincas que existían en la zona que encierra la Calzada de Galiano, de San Lázaro (hoy Ancha del Norte), de Gutiérrez (hoy Belascoaín), y la de Zanja, cuyas fincas eran conocidas por de Saint Gérvais o Gervasio, de Betancourt y el Jardín Social. La Logia Amistad tu­vo su templo en la calle de su nombre esquina a San Luis Gonzaga; hoy Reina), palacio después del Obispo Espada.


“Lozano y tranquilo era el presente de las cinco primeras lo­gias de la isla de Cuba, cuando vino a interrumpir su marcha pro­gresiva, el feo borrón que echó el infame Murat, Gran Duque de Berg, sobre las victoriosas hasta entonces Águilas francesas, con la horrible y cobarde carnicería que hizo en el indefenso pueblo de Madrid, el 2 de mayo de 1808. La manifiesta hostilidad de la opinión pública en la isla de Cuba contra los franceses, suscitada por aquella alevosa felonía y la guerra que con tal motivo se entabló entre España y Francia, obligó a la mayoría de la colonia francesa que aún no había adquirido la naturalización, a vender sus propie­dades y trasladarse a la Louisiana en 1809.

“Al abandonar esta isla desaparecieron las Logias Benéfica Concordia y Amistad de la Habana, y La Concordia y La Perseve­rancia de Santiago de Cuba. Estas dos últimas reaparecen en 1810 en Nueva Orleans, con nuevas Cartas de la Gran Logia de Pennsylvania, y unidas a las ya existentes allí, Perfecta Unión, La Caridad, y Estrella Polar, constituyeron en 1812 la Gran Logia de la Louisiana.”

Hemos reproducido esas noticias de la compilación del talen­toso y modesto masón, porque no tenemos otra misión, por ahora que narramos hechos acaecidos antes de nuestra vida masónica, que también compilar; la Historia no se puede inventar.

Luis Martín y de Castro, en su ya citado opúsculo publicado en el mismo año de 1891, dice poco Mas o menos lo que Ruiz Inzar con algunos otros datos que no hacen al caso citar.

Francisco de P. Rodríguez, en el Manual Masónico, al hablar de esas logias, expone en una oportuna nota: “Las Cartas con que esas logias trabajaron en Cuba eran las mismas originales de la Gran Logia de Francia. Como no constó el cambio de lugar tampoco hi­zo fuerza la ocupación eventual del territorio.”

Está tan claramente expuesto lo concerniente a las logias Amistad y Benéfica Concordia, que nos atrevemos a refutar lo que dice Juan de la Cruz Pérez, masón cubano de intensa actuación, en el Apéndice sexto del libro de Aurelio Almeida de 1877: “En 1805 otra Gran Logia, americana fundó aquí la logia Concordia. .. ” y así mismo que ésta, trabajara por el Rito de York, como él afirma.

Aurelio Almeida, en su gran obra El Consultor del Masón, únicamente manifiesta sobre esas dos logias:
“Solo sabemos que, a principio del siglo, trabajaban en la Haba­na las logias Concordia y Amistad, dependientes de alguno de esos Grandes Orientes (de España); y que ésas y la Virtudes Teologales, primera de Cuba, dieron nombre a tres calles, que los conservan todavía (en 1883). De la logia Amistad se dice que traba­jaba en un tiempo en la casa del Obispo Espada, y que éste la presidía; pero tenemos por inverosímil la noticia.”

En verdad, es inverosímil. El benemérito Juan José Díaz de Espada y Landa, que el 24 de febrero de 1802 comenzó a regir la Diócesis de la Habana, fué uno de los más grandes protectores de la Colonia, sobre todo en lo tocante a educación, beneficencia y sanida­d; era liberal y muy culto para abominar de la Masonería; pero esto a que el insigne prelado que fué Director de la Sociedad de Amigos del País, presidiera una logia y la tuviera en su casa hay mucha distancia; si era masón, que tal vez lo fuese, ocupando tan alto puesto en la intransigente Iglesia, tan poderosa casi como el Estado, tendría que ser discreto por lo menos.

Probablemente, como dice Ruiz Inza, el Palacio del Obispo Es­pada fuera la misma casa de vivienda de la finca donde anterior­mente se reunía la logia; o bien pudiera ser que en la dicha finca hubiese dos casas: la del Obispo y otra, más pequeña en que la lo­gia se reuniera porque no había de ocupar ésta un palacio sino al­guna cabaña.

En cuanto que aquellas dos logias fueran fundadas por cuerpos españoles, está comprobado que no fué así. Luis Martín y de Castro publica en su ya citado opúsculo

“La guerra de 1808, entre España y Francia, obligó de nuevo a muchos de esos laboriosos agricultores y comerciantes (los que habían venido de Santo Domingo a Baracoa y Santiago de Cuba a empuñar el bastón del peregrino.

”Al tener que abandonar violentamente la Isla de Cuba, que no habían podido obtener carta de naturaleza, no quisieron dejar los esclavos que les habían ayudado a fundar las ricas que engalanaban la Sierra Maestra.

“Sigilosamente prepararon su partida, y una noche sin saberlo el Gobierno, todos en el sitio convenido, acompaña0dosfieles y sufridos servidores, se embarcaron en el surgide­ro Jaraguá y fueron a plantar de sus tiendas cerca del Mississippi.

“Con ellos desaparecieron las logias Concorde y La Perseverance. “


Ricardo A. Byrne, conspicuo masón, nos ha suministrado algunos apuntes y éste es uno de ellos

“El hermano Emilio Bacardí, uno de los orientales mas distinguidos, expone: Moreau de St. Mery, autoridad en asuntos de Haití, dice: Que en St. Mare había una logia titulada Concorde No. 88 Carta de Pennsylvania fechada en 4 de mayo de 1801; a causa de la insurrección empezaron a emigrar franceses a Santiago de Cuba y Habana; destruida la Carta de Concorde, pidió duplicado y se trasladó a Baracoa primero y después a Santiago de Cuba, dicho duplicado tiene fecha 6 de Agosto de 1805, además, existía otra,

Réunion des caeurs, dependiente del Gran Oriente de Francia, en Jeremie, Haití, cuya carta tiene fecha de 2 de junio de 1788. Esta ­Logia se trasladó a Santiago de Cuba, y fue reorganizada en 18 de noviembre de 1805.”


Además del interés que tiene para Baracoa el dato transcripto, hay otro que lo corrobora en los apuntes de Byrne, en obsequio de la antigua ciudad oriental: “El historiador Trelles que la primera logia provincial se estableció en Baracoa por masones de Haití (1801). En Santo Domingo existían logias dependientes del Gran Oriente Francés desde 1784, y en 1798 había un Gran Capítulo.”
A guisa de entretenimiento, porque el asunto es de poco momen­to, vamos a agregar aquí una información.


Carlos Torre de Alba, competente y laborioso masón muerto luce algunos años, publicó en La Unión, de Cienfuegos, en diciem­bre de 1882, un artículo comentando y refutando afirmaciones erró­neas sobre nuestra historia masónica en que se expresaba así:

“Hemos oído ‘decir, sin fundamento, ni que se presente ningún documento que lo acredite, que en el año de 1730 se instaló una Lo­gia, en el Convento de San Francisco, de esta ciudad, que presidió el Reverendo Fray Cebrián de los Vélez Almonacid; cuya Logia trabajaba los tres primeros grados, y el 49 como “iluminados”.

“Debemos confesar que la noticia es de sensación para los que conocen la historia de los frailes españoles y sus constantes persecuciones contra la Masonería, no ya en la bendita tierra de Cebrián de los Vélez, sino en esta hospitalaria, donde los masones han sido siempre objeto de la maledicencia y el odio de aquellos enemigos, jurados de la verdadera luz y de la humanidad.

“Como la noticia se presta a comentarios y no tiene en su apo­yo ninguna justificación histórica, nos ocurre preguntar: ¿frailes españoles, frailes católicos, “todos” consentir en un convento es­pañol una Logia?... ¿Sólo dos años después de fundada la prime­ra Logia en España, ya había pasado los mares la masonería espa­ñola, e invadido los conventos de la colonia? …

“Puede ser que así fuera fundada la tal Logia; pero no podemos creer que el Reverendo Fray Cebrián de los Vélez y Almonacid trabajase con sus queridos hermanos (?) el 4 grado como ilumina­dos, en 1730. Nosotros hemos buscado en nuestra biblioteca todo lo que hasta la fecha se ha escrito por hermanos ilustradísimos y de reconocida reputación masónica y sólo hemos hallado que el primer 4 grado que existió en Masonería fué obra de Ramsay, en Francia: “Escocés, Novicio y Caballero Templario.” En 1728 lo inventó, y no concebimos que fuera posible que a Cuba llegase dos arios después, ni que se conociese, ni trabajase por frailes españoles, bajo la obediencia de una Gran Logia de la Metrópoli, que no exis­tía, según lo justificaremos más adelante. El segundo 4° grado fué el de “Maestro Escocés de San Andrés”, posterior a 1743, en Fran­cia. Otro 4″ grado se inventó en 1750, el “Maestro Perfecto”, por la. Madre Logia Escocesa de Marsella.

“Pero aun nos queda otro argumento que oponer a la noticia del apreciable hermano historiador. Los iluminados de Avignon, inventados por Pernety en 1760, fueron los primeros. Los ilua7tiina­dos por Weisaupt en 1776, acusan fechas posteriores a la de 1730, en que se dice trabajaba el Rev. Fray Cebrián de los Vélez Almonacid, el 4° grado como iluminados. Necesario es fijarse en las fechas señaladas, para convencerse de la imposibilidad de que la Logia “Primera de la Isla de Cuba existiera o trabajase el 4° grado como iluminados, el año 1730. ¡Así se escribe la historia!…”



Este articulo fue escrito el Martes, 21 Abril, 2009 a las 15:31 y esta archivado en Masonería.


http://www.desdecuba.com/mason/?p=312

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