CUBA Y LA MASONERÍA
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EL DESCONOCIDO HERMANO FERMIN VALDES DOMINGUEZ *** Por Gustavo Pardo 33

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EL DESCONOCIDO HERMANO FERMIN VALDES DOMINGUEZ *** Por Gustavo Pardo 33

Mensaje por Admin el Sáb Mayo 25, 2013 8:58 pm

EL DESCONOCIDO HERMANO FERMIN VALDES DOMINGUEZ.





mayo 25, 2013Uncategorized



Gustavo Pardo 33





Primeras actividades patrióticas.


-Fermín Valdés Domínguez Quintanó nace en La Habana el día 10 de julio de 1853, es decir, cinco meses y algunos días después que nuestro Apóstol. Ellos se conocen en el colegio “San Anacleto”, cuando ambos tenían nueve años de edad, y posteriormente, en el año 1867, son condiscípulos en el colegio “San Pablo”, cuyo director era don Rafael María de Mendive.

En 1869, el Capitán General Domingo Dulce reconoce a los cubanos tres derechos esenciales:


  1. representación en las Cortes,
  2. libertad de reunión, y
  3. libertad de imprenta.



Los habaneros aprovecharon esta oportunidad con creces, llegando a publicarse más de 70 periódicos en menos de veinte días, demostrando así que las ansias de libertad, largamente reprimidas, tienden a desbordarse en cuanto las circunstancias así lo permiten. Martí y Fermín, que en esta época contaban apenas con 14 años de edad, no dejaron pasar de largo esta oportunidad, y sacaron a la luz “El Diablo Cojuelo”, que dirigía Fermín, en el cual colaboró Martí, y a su vez éste editaba ”La Patria Libre“, donde publicó su poema “Abdala”.



Su amistad con José Martí.


- Después de los acontecimientos de la acera del Louvre, que culminaron con el arresto de don Rafael María de Mendive, y que determinaron su ulterior destierro, con el consiguiente cese de las clases en el colegio “San Pablo”, Martí, cuya sed por adquirir nuevos conocimientos no le permitía darse el lujo de la ociosidad, todas las tardes iba hasta la residencia de Fermín a escuchar la lección de francés que monsieur Portier impartía a los jóvenes Valdés Domínguez, hasta que don Mariano, tal vez para mantener físicamente ocupado al joven Martí, decide colocarlo a trabajar en el despacho de don Cristóbal Madan, donde laboraba desde las seis de la mañana a las ocho de la noche.

El día 4 de octubre de este año, una escuadra del primer batallón de Ligeros de Voluntarios que se retiraba por la calle Industria del Campo de Marte, en donde habían realizado sus ejercicios militares, acierta a pasar por frente a la residencia de los Valdés Domínguez en los momentos en que, según nos relata Mañach[1],

“mientras aguardaban la llegada de Fermín para comenzar las clases de
francés, se producían risas y bromas entre los jóvenes Carlos Sellén y
Eusebio Valdés Domínguez, por una parte, y la joven vecina de la casa de
enfrente por la otra”, lo que interpretan los Voluntarios como una
burla. Algo más tarde es detenido Fermín, que al ocurrir los hechos, no
se encontraba en el lugar, y, en horas de la noche, arrestan a Sellén y
al profesor Portier, procediéndose al registro en la vivienda de los
Valdés Domínguez, en el cual las autoridades encuentran una carta
fechada ese mismo día, dirigida a Carlos de Castro y Castro, discípulo
que fuera de Mendive, en la cual se le increpaba por haberse alistado en
un regimiento del ejército español[2]. Poco después, José Martí también es detenido.

El juicio seguido a Martí, a Fermín Valdés y el resto de los
encartados por infidencia, se efectúa el día 4 de marzo de 1870. Una
visión exacta del cariño fraternal que ambos jóvenes se profesaban, lo
atestigua el hecho que habiéndose declarado Fermín Valdés Domínguez el
único autor de la susodicha carta, Martí lo desmiente en un derroche de
la oratoria que siempre le caracterizó, diciendo: que su amigo
mentía, porque él era su mejor amigo, y que más que un compañero, “es para mi como un hermano,
quiere hacerse responsable de esta carta que yo escribí, pero no lo
permitiré…”, y continuaba afirmando que “Yo y sólo yo la he escrito.
Cuando me enteré que uno que se hizo llamar compañero, un antiguo
discípulo de Rafael María de Mendive, traicionaba a su patria, que es
Cuba, alistándose en un regimiento español para combatir a sus hermanos
que luchan por alcanzar la libertad que ya merecemos, y por la que todos
los cubanos estamos dispuestos a luchar…”, atónito, el presidente del
tribunal se pone de pie y comienza a dar fuertes golpes sobre la mesa,
al tiempo que exclamaba “Basta… Basta… ¿qué es esto?”[3]

Esta narración nos muestra el grado tan alto de mutua fidelidad, y la
altura que podía llegar a alcanzar el sacrificio que ambos estaban
dispuestos a afrontar, así como el amor que, desde niños, sentían por
Cuba, la tierra donde habían nacido.



Su encuentro con Martí en España.





- Una vez en libertad, Fermín Valdés Domínguez matricula enl a Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana las asignaturas de la fase preparatoria, las que debía examinar y aprobar antes de ingresar al curso 1870-71 en dicha Facultad.
En el mes de Octubre de ese mismo año matricula el primer año de la carrera.

Nuevamente es detenido, acusado de profanar la tumba del periodista
español Gonzalo de Castañón, junto a un numeroso grupo de estudiantes
que cursaban el primer año de Medicina. Una vez efectuado el juicio,
Fermín es condenado a seis años de prisión, resultando indultado por el
rey Amadeo I de Saboya, y parte con destino a España el 30 de mayo de
1872.

Aunque no se ha precisado la fecha exacta de su arribo a Madrid, se
estima que ya a mediados de junio se encuentra en esa ciudad. Su
encuentro con José Martí le produce una impresión muy fuerte “Oh,
exclama Fermín, pena grande fue la mía al encontrarlo en España enfermo y
pobre, viviendo en una buhardilla y comiendo gracias a unas clases que
daba en casa de don Leandro Álvarez Torrijos y de la señora viuda del
General Ravenier”[4].
La penosa situación económica y de salud, por la que estaba atravesando
Martí cambió radicalmente al llegar Fermín a esta ciudad, el cual, a
partir de ese instante, fue su mayor apoyo y sostén durante el resto de
su estancia en España, su compañero de habitación en la casa de
huéspedes de doña Antonia y en los otros sitios en donde ambos se
alojaron; su colaborador más cercano en las actividades que juntos
realizaban por la patria añorada; el camarada inseparable en las visitas
a los teatros, el hermano masón que le acompañaba a las tenidas que
efectuaba la logia “Armonía”; copartícipe en los encuentros con los
intelectuales españoles Díaz Quintero, Eduardo Bernot, Félix Bona y
otros; asiduo asistente a las reuniones que los jóvenes cubanos exilados
efectuaban en el cuarto de estudio de Francisco Solano Ramos, que era
“un pequeño templo consagrado a la patria”, o a las tertulias del
ilustre médico Marqués de San Gregorio, o a los de la Sra. Marquesa de Vega Armijo. En síntesis, ambos amigos eran el complemento inseparable del otro.



Fermín en la Masonería Española.



- En el Museo Nacional Masónico “Aurelio Miranda Álvarez” , se encuentra un diploma
expedido a nombre de Fermín Valdés Domínguez, por la Logia Capitular “Armonía No. 36″, bajo la obediencia del Gran
Oriente Español acreditando que el mismo había tomado el grado 18 (Soberano Príncipe Rosacruz) del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en
dicho taller masónico.



Esta Logia Capitular es a la que Fermín Valdés Domínguez se refiere en su “Ofrenda de Hermano” donde él afirma que “en los días de tregua
en el estudio” las dedicaban a visitar los teatros o a la Logia masónica, aquella logia “Armonía”, obsérvese, que él dice “Armonía”, sin especificar el número de orden de dicha logia, ni a la PotenciaMasónicaa la cual ella se encontraba inscrita.


Estudios de Medicina en España.



- En el mes de junio de 1872, cuando ambos contaban con 19 años de edad, matriculan en la Universidad Central de Madrid, Fermín las asignaturas
correspondientes al primer año de Medicina y dos del segundo año, y Martí, Derecho, Filosofía y Letras.


En diciembre de 1873 se trasladan a Zaragoza a causa de sus padecimientos de salud, y de la necesidad de hallar un modo de vida más
económico que les permitiera continuar sus estudios. Es en esta ciudad donde Fermín termina su libro “Los Voluntarios de La Habana en el acontecimiento de los estudiantes de Medicina”, que publica amparado bajo el seudónimo de “uno de ellos condenado a seis años de prisión”[5], el cual edita en Madrid, y consagra a Fermín como el reivindicador de los estudiantes-mártires.

Martí termina sus estudios de Licenciado en Derecho, Filosofía y Letras, en el año 1874. Ambos amigos emprenden un breve recorrido por
varias capitales europeas, y al regresar a España Martí se embarca con destino a México. De este momento, Fermín narra que “Abatidos nos
despedimos en aquél puerto sombrío…”[6].

El barco, no obstante transportar una cantidad apreciable de emigrantes, contaba con buenos alojamientos para pasajeros de primera, y aunque Martí poseía el dinero suficiente para pagar el precio que importaba la primera clase, y disponer, además, de algún remanente que entregar a la familia que le aguardaba en México, éste prefirió viajar como emigrante para poder llevar algún dinero más a este fin. En cuanto Martí abordó el buque, Fermín, para quien el pensamiento y los sentimientos de aquél eran como un libro abierto, fue directamente a las oficinas de la compañía consignataria del buque y pagó al capitán el importe de un pasaje de primera clase. Como se puede apreciar Martí y Fermín eran uno en el pensamiento y uno en el sentimiento. Este relato, nos sirve para aquilatar, una vez más, la profunda identificación que entre ambos jóvenes existía.


Fermín continúa sus estudios en la Universidad de Zaragoza con tal empeño, que el 28 de noviembre de 1875 pudo graduarse de Licenciado en Medicina en
la Universidad Central de Madrid, dos años antes de lo que correspondía.



De nuevo en Cuba. Intensa actividad científica y literaria.




- Fermín regresa a Cuba el 2 de enero de 1876. Una vez en La Habana, pudiendo refugiarse en la seguridad económica y social que le ofrecía la práctica de una profesión tan lucrativa como la Medicina, se dedica a desarrollar una activa vida política, social e intelectual. Funda y dirige el periódico “El Cubano”, colabora en el periódico “El Triunfo”, “El País” y otras publicaciones de la época, organiza tertulias literarias en su residencia, en las cuales participaban esclarecidas personalidades de la vida cultural habanera.

El 18 de febrero de ese año, José Martí[7] lee su drama, “Adúltera” en una de estas tertulias.

Martí pone fin a su estancia en Guatemala, país al que había viajado desde México en abril de 1877, regresando a Cuba el día 31 de agosto de 1878 a bordo del buque “Nuevo Barcelona”, que había partido desde el puerto de Trujillo, en Honduras, acompañado de su esposa, la señora Carmen Zayas Bazán, quien se hallaba en avanzado estado de gestación, y como es de suponer, se aloja en la vivienda de “su hermano del alma”.

En esta oportunidad se producen dos hechos altamente significativos, el primero de ellos ocurre el día 11 de noviembre en que nace la única hija de Fermín Valdés Domínguez, y once días más tarde, viene al mundo el único hijo de José Martí. El otro acontecimiento sucede el día 25 de septiembre de 1879, en que Martí es nuevamente expatriado a España, y al día siguiente, como para dejar marcado este acontecimiento de forma imborrable, fallece la hija de Fermín Valdés Domínguez.


Desde 1881 a 1883 Fermín ejerce su profesión de médico en Santiago de las Vegas, regresando a La Habana en 1883. Es a partir de entonces en que se manifiesta una de las etapas más creativa de su vida científica; el investigador se exalta en su plena madurez, publicando varios trabajos sobre medicina,
entre los cuales se pueden mencionar: “Causas de algunas de las enfermedades de los obreros elaboradores del tabaco”[8] (1885); “Contribución al Estudio de
la Etiología de la Tuberculosis“[9] (1886); “Tétanos Infantil”. Curación. “Apuntes para una observación Clínica” (1886)[10]; “Enfermedades de origen bacteriano” (1886)[11].

Por estos años, Fermín ingresa a la logia “Silencio”, que a la sazón era conocida como “la logia de los médicos”, y que aun trabaja en el
Gran Templo Nacional Masónico.



La patria ante todo.


A instancias de Martí, en 1886, a pesar de ser éste un año en el cual se puede apreciar la prolífera y fecunda labor que como investigador Fermín realizaba, éste no duda en acudir al llamado de su “hermano del alma”, y para servir mejor los intereses de la patria, se va a radicar a la lejana villa de Baracoa, en
donde Martí le encomienda realizar contactos con residentes del lugar, para la preparación de la guerra que se avecina. Estas actividades conspirativas Fermín las encubre mediante la realización de otras acciones de carácter científico y humanitario, tales como la investigación sobre el origen bacteriológico de la Fiebre Amarilla, realizando, además, pesquisas sobre una plaga muy severa que atacaba a los cocoteros del Oriente de Cuba. Asimismo realizaba exploraciones arqueológicas y antropológicas en esa región.


Es de destacar que el Ayuntamiento de la ciudad de Baracoa le concedió la Orden al Mérito, atendiendo a los relevantes y humanitarios servicios que él había prestado a la comunidad, considerando que en algunos de ellos, Fermín había llegado hasta a exponer su propia vida por acudir en auxilio de los enfermos que requerían de su atención, particularmente en la época de abundantes lluvias, en las cuales se veía forzado a atravesar ríos crecidos y caminos intransitables, para salvar vidas humanas.



Reivindicación de los estudiantes de medicina.



-
Fermín Valdés Domínguez se había impuesto como una obligación la tarea de reivindicar la inocencia de sus compañeros víctimas el 27 de noviembre de 1871, del fanatismo del Cuerpo de Voluntarios de La Habana. Esta oportunidad se le presentó en el año 1887, en que por fin pudo coronar sus esfuerzos. Aprovechando la ocasión en que se iban a exhumar los restos de Gonzalo de Castañón, Fermín se presentó en el cementerio, dirigiéndose directamente al sitio donde se efectuaba la ceremonia de exhumación, y de forma muy respetuosa, pero firme y valiente, solicitó y obtuvo del hijo del periodista español, la
confirmación de que los restos de su padre en ningún momento habían sido profanados.

Al conocer lo ocurrido, nuestro Apóstol, conmovido por este gesto que, una vez más, denota la lealtad de Fermín para con aquellos, casi niños, que pasaron sin apenas advertirlo, de una sana distracción a una terrible e injusta muerte, le escribe una emotiva carta en la que le decía: “Tú has hecho con singular elevación, lo que acaso nadie más que tú se hubiera determinado a hacer. Lo has hecho como se hacen las cosas verdaderamente grandes. Tú, sin pompa y sin odio, recabando sin cólera de los matadores la confesión de su crimen, has sembrado para el futuro con mano más feliz de los que alientan esperanzas infundadas, o pronuncian amenazas que no pueden ir seguidas de la obra, ni preparan a ella con determinación y cordura. Tú nos has dado para siempre, en uno de los sucesos más tristes y fecundos de nuestra historia, la fuerza incalculable de las victimas. ¡Oh si por desdicha hubiésemos estado en guerra podría decirse, Fermín, que tú solo has vencido a muchos batallones!”[12]



Combatiente por la libertad de Cuba.


- En 1892 Fermín viaja a Venezuela, y tras una breve estancia en ese país sudamericano, se dirige a Nueva York, Estados Unidos de América, en donde colabora febrilmente con José Martí en las múltiples actividades revolucionarias que, en la preparación de la guerra libertadora, éste se encontraba
desarrollando. En esta etapa, Fermín publica varios artículos en el periódico “Patria”.



Nuevamente Martí, necesita el concurso de Fermín, y le pide que se traslade a la Florida, y así éste lo hace, radicándose en Cayo Hueso en donde trabaja como médico hasta que, en 1895, estalla la Guerra de Independencia. Fermín es uno de los primeros emigrados que se incorporan a la guerra, llegando a las costas de Cuba insurgente, en la expedición que dirige el general Carlos Roloff.


Posteriormente, sirve bajo las órdenes del general de las tres guerras, el espirituano Serafín Sánchez; a continuación opera con la tropa del general José Maceo, “el león de Oriente” y por último, se desempeña como Jefe de Despacho del Generalísimo Máximo Gómez. Al concluir la Guerra, Fermín ostenta el grado de Coronel del Ejército Libertador.



Referencias masónicas en “El Diario de Soldado”.

- Fermín escribe su “Diario de Soldado”, obra ésta en extremo controvertida, en donde relata de forma muy cruda sus experiencias vividas en el campo insurrecto durante la etapa que comprende desde el 6 de junio de 1895 hasta el 17 de octubre de 1898. En esta obra antes citada, escribe el día 12 de abril de 1898 un hermoso pasaje titulado“Mi Ofrenda”, en cuya introducción dice:
“Amo yo a mi patria en los heroísmos y grandezas de sus hijos y sé guardar en mi alma las virtudes de los que, de pie en el amplio salón del Taller, dieron el primer grito de guerra”[13].

Los masones conocemos muy bien este lenguaje e identificamos de forma inequívoca la alusión que Fermín hace a los juramentos y compromisos de
mayor trascendencia, que los masones “de pie”, hacemos en nuestras tenidas.


Su deceso. Duelo popular.


- El día 13 de junio de 1910 fallece en la ciudad de La Habana nuestro hermano Fermín Valdés Domínguez, “Todo un pueblo llora su eterna ausencia, todo él le acompaña al lugar donde hoy su materia reposa”[14], y es enterrado en el Mausoleo de los Estudiantes de Medicina, en el Cementerio de Colón[15].



Fermín Valdés Domínguez, de nombre simbólico Abdallah, perteneció al Cuadro de la Respetable Centenario y Meritísima Logia “Silencio” que aún trabaja en el edificio del Gran Templo Nacional Masónico, habiendo ocupado, además, el cargo de Gran Secretario de la Gran Logia de Cuba.

En esta brevísima recapitulación biográfica que he expuesto de nuestro hermano Fermín Valdés Domínguez, se puede apreciar claramente la
profunda amistad, la identificación absoluta, y el espíritu de sacrificio que ambos amigos se dispensaban.

Fermín Valdés Domínguez tuvo tres grandes objetivos en su vida:

1. el amor a su patria,

2. la reivindicación, primero, y la perpetuación, después, del recuerdo de sus compañeros caídos el 27 de
noviembre de 1871, y

3. su lealtad imperecedera a la memoria de su “hermano del alma”, José Martí.

4. Su fidelidad a la Masonería.

Todas ellas fueron cumplidas con creces.

La Masonería le ha rendido su modesto homenaje fundando una Logia con su nombre.

No obstante, a pesar de ello, y de que Fermín, que podía haber vivido con comodidad del ejercicio de su profesión de medico, dedico toda su
vida a luchar por el bienestar de su patria, este patriota es hoy una figura olvidada en la historia de nuestra patria.







[1] MARTI EL APOSTOL, Editorial Espasa-Calpe, 1933, Pág. 42

[2] La
referida carta decía: Señor Carlos de Castro y Castro:Compañero:¿Has
soñado tú alguna vez con la gloria de los apóstatas? ¿Sabes tú cómo se
castigaba en la antigüedad la apostasía? Esperamos que un discípulo del
Dr. Rafael María de Mendive no ha de dejar sin contestar esta carta.
Habana, Octubre 4 de 1869”“José Martí – Fermín Valdés Domínguez

[3] Martí es condenado a seis años de prisión y Fermín Valdés Domínguez a seis meses de arresto mayor.

[4] MARTI
EN EL DIARIO DE SOLDADO DE FERMIN VQALDES DOMINGUEZ, Pág. 9, por Hiram
Dupotey Fideaux. Publicación del Centro de Información Científica y
Técnica. Universidad de

La Habana. Cuba, 1972.

[5] Conocido como “El 27 de noviembre de 1871”

[6] MARTI EN EL DIARIO DE SOLDADO DE FERMIN VALDES DOMINGUEZ, Pág. 12.

[7] Martí viajó clandestinamente a

La Habana empleando el nombre Julián Pérez y permaneció en ella desde
el 6 de enero de 1877 hasta el 24 de febrero de ese año. Había
regresado a

La Habana procedente de Guatemala, vía Veracruz, México.

[8] Revista Crónica Medico-Quirúrgico de

La Habana, Tomo 2, Págs. 470 y 476.

[9] Trabajo de ingreso como Miembro Titular de

la Sociedad de Estudios Clínicos de

La Habanas, Libro de Actos, Tomo III, Folio 29.

[10] Publicado en la revista Archivos de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana”. Tomo I, No. 5 del 15 diciembre de 1886.

[11] Revista “Crónica Médico-Quirúrgica de La Habana”, tomo XII, Págs. 589 a 598.

[12] OBRAS COMPLETAS, Tomo XV, Págs. 378 a 380.

[13] COLECCIÓN FACTICIA, “Mi Ofrenda”, Tomo 45, No 8.

[14] FERMIN VALDES DOMINGUEZ, Trabajo Leído en el Ateneo de

la Habana el día 22 de enero de 1922. Publicado en “Cuba Contemporánea”, Pág. 18.

[15] Este
Mausoleo fue edificado en virtud a una colecta pública que a
iniciativas de Fermín Valdés Domínguez logró recaudar 30 000 pesos oro
español


http://masonerialibertaria.wordpress.com/2013/05/25/el-desconicido-hermano-fermin-valdes-dominguez/

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